Los gatos son conocidos por su comportamiento imprevisible y muchas personas se sorprenden por su humor cambiante.

La mayoría de los propietarios saben que un gato no cambia de comportamiento bruscamente sin prevenir, pero los primerizos corren el riesgo de ser sorprendidos cuando parece que su gato cambia de humor de un momento para otro. Si te preguntas por qué los gatos son tan gruñones, tal vez te tranquilice un poco saber que no son únicamente refunfuñones.

Cambio de costumbres

gato gruñon

Los gatos son muy delicados en cuanto a su entorno y a su horario. Son animales que siguen una rutina, y cualquier cambio en sus hábitos puede causarles estrés. Algo que pueda parecerte simple, como cambiar el arenero de lugar, puede perturbar las emociones de tu gato. Los cambios más grandes como un nuevo compañero de piso, una mudanza o una nueva mascota son susceptibles de ser una fuente de estrés para tu compañero, pudiendo incluso afectar a su personalidad.

Las enfermedades

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Al igual que las personas, un gato que se encuentre enfermo es más propenso a tener un humor cambiante que uno que tenga una salud perfecta. Si tu gato cambia repentinamente de comportamiento, piensa en llevarlo a que haga una visita al veterinario. Un cambio de humor aleatorio suele deberse a una enfermedad benigna, y el mejor medio de garantizar que todo va bien es haciéndole una visita al veterinario.

Sobreestimulación

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La mayoría de nosotros nos hemos preguntado por qué nuestro gato apreciaba tanto los mimos por la mañana y luego de repente, se levanta y se va corriendo. Los gatos tienen diferentes niveles de sensibilidad en el cuerpo: por un lado les gusta mucho que le rasquen con fuerza detrás de la oreja, pero por otro lado, a algunos gatos no les gustan las caricias suaves en el vientre.

Cada gato es diferente, pero si tu minino parece cambiar bruscamente de opinión mientras que le acaricias, puede que no lo hayas hecho en el sentido correcto.

En conclusión

Los gatos son animales muy sensibles. Les debemos un poco más de reconocimiento por intentar vivir en nuestro mundo. A veces están confundidos y son gruñones, pero si prestamos un poco más de atención, podremos encontrar el origen de su estrés.

Dado que no hablan nuestra lengua, debemos aprender lo que intentan comunicarnos a través del lenguaje corporal. Si los escuchásemos un poco mejor, nos daríamos cuenta de que los gatos no son tan gruñones, tan solo intentan decirnos cómo se sienten.

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