Para vivir en armonía con tu perro, debes encontrar la manera correcta de educarlo. En este artículo abordaremos la educación positiva para perros, basada en el respeto y la no violencia.

¿Cuál es el interés de la educación positiva?

La educación positiva es conocida por ser el método mejor desarrollado para los perros y sus dueños. La idea principal de este método es recompensar a tu perro cuando hace algo bueno, sin castigar los malos comportamientos.

Una filosofía de vida

Los perros son seres inteligentes que comprenden las cosas rápidamente, sobre todo cuando son recompensados. La educación positiva es una especie de filosofía. Es un tipo de mentalidad que prohibe algunas ideas como «el dueño es más fuerte que el perro». A veces es el mismo dueño el que deberá replantearse la educación positiva, ya que es un verdadero trabajo de equipo. El objetivo del método es hacer que la relación con tu perro sea lo más amistosa posible. La educación positiva se basa en el respecto y la confianza hacia el otro. Con la práctica, verás que tu perro solo querrá comprenderte más.

De buen humor

Para que todo vaya sobre ruedas durante el aprendizaje, deberás ser lo más positivo que puedas. No te irrites, grites, ni llegues a intimidarlo. Tampoco debes amenazar a tu perro. Estos ejercicios se deben llevar a cabo con buen humor para que tu perro entienda que será mejor realizar el comportamiento deseado si quiere obtener una recompensa.

Plenitud para el dueño y el perro

Si llevas a cabo el método de educación positiva, tu perro no te verá como el líder de la relación porque te tenga miedo, sino porque le transmites seguridad y tranquilidad. Recuerda que debes ser un guía para tu perro, y no una persona dominante. Tu perro no debe tener miedo de ti. Si tu perro está bien educado y te respeta, siempre intentará complacerte. Esto influencia su comportamiento de manera positiva en cualquier circunstancia. Gracias a este método educativo, tejerás lazos aun más fuertes con tu perro, y la vuestra será una relación compenetrada, sea cual sea la edad de tu compañero.

Un chien apprend l'éducation positive grâce aux récompenses

¿Cómo establecer la educación positiva?

Debes establecer sesiones de ejercicios con tu perro para educarlo de manera positiva. Aquí tienes los diferentes temas que podrás tratar durante estos ejercicios:
  • Enséñale a obedecer sin violencia ni intimidación
  • Aprende la comunicación entre dueño y perro
  • Aprende el protocolo en sociedad
  • Enséñale a reproducir los buenos comportamientos sin castigos
Durante estos ejercicios, entrena a tu perro para que realice cierto comportamiento e ignora las acciones que hace de mala manera. En cualquier caso, no recurras al castigo o a la amenaza, ya que tu perro debe ser educado en un ambiente tranquilo y alegre. Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán en el aprendizaje de la educación positiva:

Invierte en vuestra relación y sé positivo

Lo primero que debes saber es que necesitas invertir tiempo en la educación de tu perro. Si no estás motivado, tienes pocas posibilidades de obtener resultados definitivos. Comprometerte indefinidamente en la educación de tu perro representará una buena base de conocimientos y podrás reconocer más fácilmente lo que debes mejorar en el comportamiento de tu perro. La motivación es un término clave de la educación positiva. Necesitarás aumentar tu paciencia para obtener lo que deseas. Los perros son como los niños, tienes que repetirles las mismas cosas varias veces, y sobre todo, no cambiar de idea sobre lo que crees que es un buen comportamiento, ya que corres el riesgo de perturbar a tu compañero. Sé perseverante con cada ejercicio, al final estarás feliz y orgulloso de tu perro.

No te olvides de conservar un espíritu positivo. Esto forma parte integral de la educación positiva. Tu perro nota todas tus emociones, y si estás irritado, esto tendrá una repercusión negativa en él, mientras que si le transmites un sentimiento de confianza y alegría, tu perro estará feliz y tendrá ganas de transmitirte el mismo sentimiento, y por lo tanto, intentará por todos los medios hacer bien sus ejercicios.

Comparte momentos especiales con tu perro

Sabes perfectamente que los paseos y los juegos son indispensables para el bienestar de tu compañero. Intenta que tu perro juegue lo suficiente, llévatelo a pasear siempre que puedas, incluso si es un recorrido pequeño. Marca el ritmo de sus jornadas con paseos largos y cortos. Debes tomarte la actividad física de tu perro muy en serio, ya que te ayudará en su educación. Tómate tu tiempo para jugar con tu perro, esto reforzará vuestra relación. El juego no sirve únicamente para que tu perro se relaje, también debe tener un aspecto educativo. Puedes aprovechar estos momentos para educar a tu perro para que aprenda ciertos comportamientos como «siéntate», «túmbate», «trae la pelota», etc. Equípate de golosinas en todos los momentos en los que estés con tu perro, y no dudes en recompensarlo en cuanto haga algo bien. Tu perro debe apreciar realmente las golosinas para que le susciten interés y se porte bien. No dudes en jerarquizar los ejercicios en función de las golosinas. Si se trata de un ejercicio complicado, dale su golosina favorita, y viceversa.

Una buena educación pasa por una buena salud

Primero de todo, asegúrate de que tu perro goza de buena salud. Si tu compañero pasa por una mala racha y no puede dedicar sus mejores capacidades a la educación positiva, será muy complicado obtener buenos resultados. No dudes en hacerle un examen médico antes de comenzar cualquier cosa, sobre todo si tu perro es viejo.

¿Y si mi perro no me obedece?

Existen numerosos factores que hacen que tu perro no tenga ganas de obedecer. En cualquier caso, no caigas en la irritación ni en el castigo. Reflexiona e intenta comprender lo que le puede molestar a tu compañero. Estos son algunos ejemplos:
  • Quieres que tu perro se tumbe sobre la hierba pero está lloviendo. Lo más seguro es que no quiera obedecerte porque no tenga ganas de mojarse. Detén el ejercicio y vuelve a empezar dentro.
  • Tu perro está en la cama y no quiere bajarse. Hazle comprender que estar bajo el sol le vendrá mejor dejándole una golosina en el suelo.
  • Para que tu perro siga tus pasos, dale una golosina por cada metro recorrido. Haz giros, muéstrale la golosina para que te siga y dásela. Repite este gesto hasta que sea capaz de seguirte el ritmo.

¡Recuerda que debes ser más testarudo que tu perro!

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